Pensar · Escribir · Probar
El método ikigai.
Empieza por un día cualquiera.
¿Qué has hecho últimamente que te gustaría volver a hacer?
El método ikigai reúne cuatro preguntas sobre lo que disfrutas, tus habilidades, lo que puedes aportar y tus ingresos. Sirven para ordenar ideas; no hace falta que todas conduzcan al mismo trabajo.
Un cuaderno y diez minutos para empezar.
Por el equipo editorial de Ikigain
Primero, una distinción
Tu vida es más grande
que cuatro círculos.
Es fácil mirar el diagrama y pensar que falta algo si no puedes rellenar el centro. Pero el ikigai japonés no exige encontrar una profesión que lo resuelva todo. Puede estar en una amistad, en cuidar de alguien o en una actividad que esperas con ganas.
El esquema que se suele llamar «método ikigai» es una adaptación moderna. Marc Winn explica que en 2014 reunió el diagrama sobre propósito de Andrés Zuzunaga y la palabra ikigai. Aquí lo usamos como una forma de hacer preguntas, no como una fórmula para decidir tu vida.
Fuentes: Gobierno de Japón sobre el significado de ikigai y Marc Winn sobre el origen del diagrama (en inglés).
Leer más sobre qué significa ikigaiCon un momento concreto en mente
Cuatro preguntas.
Sin respuestas perfectas.
Escribe unas líneas por pregunta. Si no sabes qué poner, deja un hueco. Las frases de ejemplo siguen una misma situación para que veas cómo se conectan.
¿Qué te gustaría repetir?
Piensa en una escena de la última semana, no en una lista de grandes pasiones. ¿Hubo una conversación, una tarea o un rato libre que quisieras alargar?
«Me gustó explicar a una compañera cómo preparar el informe.»
¿Qué sabes hacer que haya servido a alguien?
Busca una señal concreta: algo que terminaste, una dificultad que resolviste o una ayuda que alguien volvió a pedirte. Incluye también lo que estás aprendiendo.
«Me pide ayuda porque consigo explicar los pasos sin dar nada por supuesto.»
¿Dónde hace falta esa ayuda?
No necesitas resolver un problema mundial. Mira cerca: tu equipo, tu familia, una asociación o alguien que esté empezando. ¿Qué necesita esa persona, según lo que has visto o hablado con ella?
«Quienes se incorporan al equipo no tienen una guía para su primer informe.»
¿Y qué lugar tendría en tu trabajo?
Si estás pensando en tu vida laboral, separa las posibilidades de los datos. ¿Podría formar parte de tu puesto actual? ¿Qué requisitos y condiciones tendría otra opción? Si es una afición, puedes dejarla fuera del trabajo.
«Podría proponer una sesión de bienvenida. Todavía no sé si querría dedicarme a formar a otros.»
Si te resulta más fácil tener las preguntas delante, puedes usar la plantilla de ikigai en PDF. Para ver cómo se relacionan, abre el diagrama de los cuatro círculos.
Un caso ficticio para verlo más claro
María no necesita
dejar su trabajo mañana.
Le gusta explicar las hojas de cálculo a sus compañeros. Podría escribir «quiero ser formadora», pero todavía sería una suposición. No sabe si disfruta enseñando o si le gusta resolver un problema que conoce bien.
Así que empieza dentro de su puesto actual: propone una explicación de veinte minutos para alguien que acaba de incorporarse. No compra un curso ni da por hecho que ha encontrado una nueva profesión.
María es un personaje inventado. Este ejemplo no representa un testimonio ni un resultado de nuestros tests.
Cuando cierres el cuaderno
Elige algo que quepa
en tu semana.
No hace falta cambiar de trabajo, mudarte o empezar un proyecto. Puede bastar con volver a una actividad que habías dejado, pedir una conversación o ayudar con una tarea concreta.
Después, escribe qué ocurrió. ¿Querrías repetirlo? ¿Qué te cansó? ¿Te gustó la actividad o las personas con las que estabas? Esa diferencia puede decirte más que una lista de cualidades.
Si lo que te importa es cocinar con tu familia, también puedes reservar tiempo para eso. No necesitas convertirlo en un negocio para darle un lugar en tu vida.
Por si te lo estás preguntando
Dudas habituales
¿Cuánto tiempo se necesita para encontrar tu Ikigai?
No hay un plazo ni una respuesta final obligatoria. Puedes dedicar diez minutos a anotar ideas y elegir una actividad para probar esta semana. Después, vuelve a tus notas con lo que hayas aprendido.
¿El método Ikigai funciona para todos?
No tiene por qué resultar útil a todo el mundo. Si los cuatro círculos te bloquean, empieza por una experiencia concreta que te haya importado o habla con alguien de confianza. El diagrama es una opción para reflexionar, no una prueba validada de tu propósito.
¿Se puede tener más de un Ikigai?
Por supuesto. El concepto japonés original reconoce que el Ikigai puede evolucionar con el tiempo y que puedes tener varias fuentes de sentido en tu vida simultáneamente.
¿El método Ikigai reemplaza a un orientador vocacional?
El método Ikigai es un excelente punto de partida para la reflexión personal. Puede complementar una orientación profesional, pero no reemplaza a un orientador vocacional para preguntas específicas del mercado laboral.
¿Cómo usar el método Ikigai en la vida diaria?
Integra el Ikigai en tu rutina: cada mañana, pregúntate "¿Qué me da ganas de levantarme hoy?". Reevalúa tus cuatro círculos cada 3 a 6 meses para ajustar tu rumbo.